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Discriminación Cultural en México

Los indígenas están condenados a vivir en la miseria, a sufrir en el campo en busca de la supervivencia y sufrir en la ciudad debido a los actos discriminatorios por la sociedad mexicana.

En México, la discriminación hacia las diversas comunidades indígenas las ha condenado a vivir en la miseria. Esta práctica se ha visto presente desde hace tiempo, primordialmente motivada por la manera en que estas comunidades visten, su color de piel, lengua, tradiciones y costumbres. Hoy en día, el indígena, al igual que el migrante, es víctima de la falta de comprensión por parte de la sociedad mexicana, convirtiéndose en la razón del rechazo hacia sus costumbres. Además, un marco de protección y de reconocimiento para la supervivencia debe ser impulsado por el gobierno, ya que su ausencia ha condenado a la sociedad a adoptar sentimientos xenofóbicos hacia las distintas etnias. Es importante enfatizar que la discriminación cultural consiste en no sólo abarcar a las comunidades indígenas, pero también a las diversas clases sociales dentro de la República Mexicana. Por otro lado,es crucial que el pueblo mexicano se dé cuenta que el problema no es tan lejano y que, lamentablemente, se ha incrementado a un nivel alarmante. Por tanto, el objetivo es de informar y de generar conciencia dentro de la sociedad sobre cómo la constante discriminación va atacando a la cultura mexicana, una cultura rica en diversidad, sin dejar de lado el papel que juega el gobierno sobre los indígenas, la forma en la que la sociedad no indígena los diferencia, y el hecho en que las oportunidades que impulsa el Estado son prácticamente enfocadas al sector urbano y no al rural, donde la mayoría de estas comunidades indígenas habitan y laboran.

Primero que nada, cabe recalcar que el Estado tiende a aprovecharse del indígena en cuestiones diversas sólo por el simple hecho de que el idioma español no es su lengua materna. Los pueblos indígenas han sido siempre sometidos y jamás se les ha considerado como pueblos independientes, es decir, el Estado busca siempre administrar al indígena sin invitarlo a participar. Debido a este problema, los indígenas han forjado una conexión entre ellos mismos con el fin de prepararse y defender su modo de vida. Día con día, estas comunidades luchan por implementar marcos legales que favorezcan el desarrollo de sus pueblos y, más que la integración, la inclusión, donde las prácticas y costumbres de los indígenas sean respetados y aceptados, puesto que no sólo basta con integrarlos a una sociedad donde el estilo de vida es totalmente diferente a la de los indígenas. Y es que como había mencionado anteriormente, vivimos en una sociedad que desde siempre ha tenido estos niveles de discriminación no solamente por el origen de las personas, sino también por cuestiones económicas, por cuestiones de raza, de piel, por cuestiones de clase social. Aunado a esto, se encuentra la enorme grieta social y económica que divide a la comunidad mexicana. El repartimiento de las oportunidades y el acceso de la población a las mismas, es muy diferente para cada mexicano dependiendo de su situación económica y el ambiente en el que se desarrolla. El hecho social patente de que en general los sectores social y económicamente más privilegiados en nuestro país suelen tener un fenotipo más blanco que los sectores menos privilegiados es un claro indicio de que estas formas de discriminación han afectado la distribución del ingreso y del privilegio.

Esto significa que hoy en día hemos alcanzado un nivel de discriminación que se ha vuelto perceptivo. Nos basta con ver a una persona para adjudicarle un estatus social, posición económica, creencia o incluso un origen. La sociedad tiende a pensar que una persona de raza distinta, como la indígena, no posee cierto nivel de conocimientos, costumbres o mentalidad que cualquier otra persona miembro de una sociedad urbana y, por lo tanto, es inferior.

Como se ha mencionado anteriormente, el acceso y aceptación de las culturas indígenas en la sociedad y el ritmo de vida que se ha adoptado hoy en día, ha sido un proceso muy difícil para esta cultura. Sin lugar a dudas, las diferencias que hace la sociedad con la cultura indígena se perciben todos los días en las prácticas discriminatorias hacia estas comunidades. Al integrar a las culturas indígenas al desarrollo nacional, lo único que se ha hecho es negar su origen y segregarlas de este México imaginario – de patrones de pensamiento occidental – que se ha creado tomando como modelo a las civilizaciones extranjeras. A lo largo de los años, desde el proceso de la conquista e independencia hasta hoy en día, la cultura mexicana se ha visto envuelta en una serie de influencias internacionales muy fuertes. Debido a estas tendencias que antes solían ser las combinaciones de razas, como los indígenas con españoles por ejemplo, y que actualmente puede ser la globalización ya que el mexicano ha dejado o se ha despojado por voluntad propia de su verdadera identidad.Hemos adoptado tanto costumbres como actitudes occidentales cuando nuestras raíces son principalmente indígenas. Por tanto, la discriminación al indígena es también un proceso de negación/no aceptación de los mexicanos a sus raíces.

Finalmente, es crucial comprender y observar de forma crítica la manera en que el Estado y el gobierno se han ido despojando de las responsabilidades que tienen con los pueblos indígenas.Por un lado, el Estado ofrece oportunidades especialmente enfocadas al sector urbano, de manera que deja de lado al sector rural donde las comunidades indígenas habitan y laboran. Es importante resaltar que son comunidades que se han ido abandonado, primeramente por el gobierno pero también por la sociedad misma. Como el país se vuelve cada vez más industrializado y comercial, las estrategias de mercado o los empleos que necesitan ser cubiertos son distintos a los que podrían proveer los indígenas. Y si bien, estos trabajos no son distintos o el indígena es perfectamente capaz, el miembro de la sociedad urbana querrá denigrarlo por el concepto que se tiene de inferioridad. Aunado a esto, se encuentra el hecho de que la mayoría de estas comunidades indígenas habitan en el campo, y debido a la comercialización de la tierra, la explotación de la madera y el crecimiento de las ciudades el indígena es desplazado de bosques y de tierras de pastoreo y agrícolas. Adicionalmente, las regiones donde se establecen los pueblos indígenas son los primeros en ser afectados por el deterioro del medio ambiente causado en primera instancia por las ciudades; además, este deterioro provoca que gran cantidad de indígenas migre a otras regiones dentro y fuera del país. En suma, es impresionante cómo la sociedad está llevado a cabo esta la realidad que afronta México en la actualidad, pero si en verdad se quiere lograr una armonización jurídica de avanzada en materia de no discriminación, es urgente generar una propuesta de ley marco para prevenir la discriminación en todo el territorio, que permita crear una infraestructura institucional que luche contra los factores estructurales que generan discriminación.

Para concluir, es de suma importancia que la sociedad mexicana se dé cuenta que este problema existe y de manera muy cercana a nuestra realidad. Los indígenas están condenados a vivir en la miseria, a sufrir en el campo en busca de la sobrevivencia y sufrir en la ciudad debido a los actos discriminatorios por la sociedad mexicana. ¿En qué momento la sociedad se fue corrompiendo? ¿Hasta qué punto la sociedad va a reflexionar sobre las problemáticas que aquejan al México de hoy? ¿Cuándo será el día en que México adopte una cultura acorde con la igualdad de trato? Es difícil ver cómo las comunidades indígenas se encuentran marginadas, lo cierto es que las brechas discriminatorias siguen violentando sus derechos sociales a la educación, la salud, la seguridad social, la vivienda, los servicios básicos y la alimentación. La discriminación cultural va más allá del fenómeno de la discriminación solamente, pues la negación o, mejor dicho, el no aceptar nuestras raíces que son primordialmente indígenas crea una enorme problemática al interior de la misma sociedad. El no reconocer que nuestros antepasados son indígenas, estamos abandonando nuestra identidad cultural, nuestros ideales como mexicanos; de manera que el Estado mexicano hoy en día va adoptando una actitud motivada por la ideología de países extranjeros.

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