Introducción a las políticas culturales.

Política cultural.

Con la concepción de política  cultural, se considera pertinente hacer referencia al concepto de lo público, es decir, la política pública. Los problemas públicos originan y justifican la acción de los gobiernos y por tanto de las políticas.

Las políticas públicas tienen como finalidad la consecución del bienestar. Así, esta política, actúa como un mecanismo de intervención para el cambio cuando surge un problema común a una sociedad.

Ante lo que representa la política cultural, la acción estatal diseña mediante un órgano de gobierno pensado para tales fines políticas públicas culturales. Todas estas acciones se realizan gracias al reconocimiento del Estado de:

  • la importancia de los sectores culturales y artísticos, directamente relacionados con el desarrollo;
  • que parte del presupuesto estatal debe ir destinado a sostener y desarrollar la actividad cultural y
  • que los fenómenos culturales no han de depender exclusivamente de las relaciones de poder en la sociedad ni de las fuerzas del mercado.

La primera definición de política cultural como concepto global se dio en la Conferencia de Venecia convocada por la UNESCO (Mónaco, 1967). Posteriormente, a partir de la década de 1980, las políticas culturales tuvieron su auge fundamentalmente por la globalización, la sociedad de la información y la valorización de la democracia, entre otros.

Una definición aceptable de política cultural nos viene de la mano de teóricos como George Yudice y Toby Miller que consideran que la política cultural se refiere a los apoyos institucionales que canalizan con carácter regulatorio la creatividad estética y las formas de vida colectivas.

 

Análisis de la política cultural.

Que el término “cultura” se haya ido acotando facilita mucho lo que es el análisis y la comparación de la concepción que cada gobierno tenga sobre la misma y, por ello, podemos entender que las medidas que se planteen varíen de país en país.

Las corporaciones gubernamentales suelen diferenciar, de entre los posibles campos de acción cultural, los cuatro siguientes:

–          Conservación del patrimonio.

–          Fomento de la creación artística.

–          Difusión del arte.

–          Formación artística.

Aunque podríamos añadir otros ámbitos sobre los que actuar mediante las políticas culturales de los gobiernos, básicamente, por la diversidad de todo lo cultural; por ejemplo: el fomento de visitas a museos; el patrocinio musical, de libros, de espacios sociales, etcétera y muchos otros vinculados con las industrias culturales.

Así pues, herramientas como las estadísticas, indicadores, censos, cifras y datos permiten recoger  información estructural y sistemática que revela parte importante de la realidad cultural para explicar los fenómenos y, posteriormente, generar alternativas. Dicha información ayuda en el diseño de las políticas culturales, a corregir una política en curso, así como a evaluar los resultados de una política ya en vigor.

Aún con estos válidos instrumentos comparar las culturas es bastante complejo. Lo que sí podemos cotejar fácilmente es el número y tipo de puestos de trabajo que tales culturas crean, el valor económico de las industrias culturales que alimentan, las inversiones que atrae o los hábitos culturales de los ciudadanos.

Por último, cabe comentar, que el marco local se ha convertido en el espacio más destacado para la implementación de las políticas públicas culturales, ya que el ámbito municipal o regional está significativamente más próximo a las necesidades y a la demanda de los ciudadanos. En el caso español, donde las competencias se hallan dispersas entre las diferentes administraciones públicas, los gobiernos locales han asumido en la práctica gran autonomía para maniobrar en lo referente a política cultural.

Fuente: Ministerio de Hacienda: Citado en AAVV(2004)

 Distribución del gasto en política cultural por Administraciones:
                                                (millones de Euros)                  Gasto Total  ( %)
Administración del Estado            630,08                                   12,18
CC AA                                             1.479,71                                28,61
Corporaciones Locales                  3.062,89                                59,21
Total                                               5.172,68                                1000

 

 

El consumo y la inversión cultural.

Desde el comienzo del siglo XXI, y posiblemente con anterioridad, es importante tener en cuenta al factor tecnológico como un factor con un papel decisivo en materia cultural. La radio, la televisión, el cine, Internet… son decisivos en el desarrollo cultural y su industrialización.

Además, se encuentra la influencia de los medios que controlan la publicidad de la producción y difusión de los bienes y servicios culturales.

La inversión es otra herramienta útil para la comparación de la política cultural. Con ella podemos percatarnos de las posibilidades culturales a exportar/importar en los diferentes países o saber si un Estado es el único inversionista o mecenas de un territorio.

 

Importancia de la política cultural.

Hoy en día, el sector cultural es una importante fuente de dinamismo para la economía. El mundo depende cada vez más de cómo se gestionan sus valores, su historia, su creatividad, talento y sus modos de sociabilidad; por todo ello, el sector cultural, ha crecido rápidamente.

Con esto, podemos considerar que la política cultural es ahora más necesaria que nunca. El objetivo de las políticas culturales se vincula a la satisfacción de los derechos culturales de los ciudadanos, aunque a menudo dichas políticas son ineficientes y/o ineficaces desaprovechando el potencial para generar creatividad, innovación y propiciar el emprendimiento.

Las políticas culturales deben dar funcionalidad a las obras, bienes o todo producto susceptible de crearse y adquirirse. Esto es el modo en que un gobierno se relaciona con las industrias culturales; es decir, si existen subsidios, exención de impuestos, si se crean escuelas y talleres de formación artística, si hay incentivos o alguna medida de protección para el creador por medio de los derechos de autor, etcétera. Todo lo mencionado es crucial para el desarrollo y, por tanto, ha de ser crucial para los gobiernos y las sociedades que soportan sus decisiones.

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