La producción cinematográfica: Una transformación continua

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Cine, mercado, publicidad y modelos de producción son términos interrelacionables dentro de la industria audiovisual española. Y es que el cine español ha originado un debate del que no se divisa a día de hoy una conclusión, tanto por su relevancia como por el aspecto económico: Hablamos, pues, del cine de autor y el denominado como cine comercial.
En esta situación, la industria difícilmente puede intentar el fortalecimiento de unas estructuras empresariales (producción, distribución y exhibición), y que no comparten los mismos criterios. Por ello, se plantean tres parámetros que debe afrontar la industria española con tal de afrontar un cambio, siendo estos nuevos parámetros el cambio de modelo de negocio, la introducción de la publicidad y por último, la creación de grandes productoras. Sin embargo, no sólo las empresas productores reclaman una necesaria unificación entre los criterios artísticos y de producción .Como ejemplo, el cineasta Alex de la Iglesia enunciaba estas palabras reclamando un modelo de producción común: “Necesitamos fortalecer la industria, y así poder hacer mejores películas. Hacer todo tipo de cine, tanto grande como pequeño (…) para hacerlo con los medios que tenemos y competir con Hollywood” (AA DD, 2010 a).

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Aparte, también debemos añadir su incidencia en la pluralidad como un signo de bonanza industrial, necesitando por lo tanto también de un acuerdo que permita la realización y entendimiento del cine a través de las diferentes concepciones existentes, existiendo como un valor añadido el trabajo invertido en la realización de las películas.
La valoración del cine español a través del público
En el último informe de EGEDA (Sociedad de gestión de derechos de autor de los productores audiovisuales), se observa en primer lugar una clara diferenciación por parte del público entre los largometrajes visionadas en los cines y las visionadas en casa, ya que “hay películas que sólo pueden verse bien en una sala de cine” (AA DD,2010 a).Mediante esta dinámica, importada en su momento de la industria cinematográfica norteamericana , hace imprescindible a realizar profundos cambios en el sector cinematográfico español, ya que como dato, “8 de cada 10 encuestados estima que el cine español debería tener en más en cuenta los gustos de los espectadores( AA DD,2009; 151).
Esta situación hace pues necesario retornar a la disección realizada por la industria española en la primera década del siglo XXI. Dentro de esta disección se encontraba el productor Andrés Vicente Gómez, encargado durante muchos años de la empresa más importante de este sector, Lola Films, quien saca como conclusión que “el gran público va al cine a entretenerse , a consumir un productor de ocio , mientras que otro público minoritario quiere enriquecerse con aquello que ve”( AA DD ,2005;13).
Ars gratia artis
El conflicto, que engloba al cine comercial versus el cine de autor, se fundamenta en las concepciones de los directores y productores defensores de este denominado “cine de autor”, que se compromete con la sociedad y los diversos temas que se incluyen en ella. El veterano productor Elías Querejeta también es un firme defensor de esta simbiosis público-cineasta, siendo como prueba de esta defensa el haber sido creador de un modelo de producción personal, ya que según sus palabras: “si alguien entiende la industria del cine como un engranaje que busca exclusivamente realizar desde un previo esquema (…) pienso que está completamente perdido” (AA DD, 2003; 25).
En relación de esto, también José Luís Cuerda expone su visión personal del cine, siempre alejada de los parámetros de viabilidad económica impuestas por el denominado “cine comercial”: “Hago películas únicamente para mí satisfacción. Si no, no las podría hacer porque yo soy el único termómetro que conozco de las cosas que son buenas y malas (…) nada más”. Y es de nuevo cuando podemos observar si hemos analizado todo lo anteriormente escrito que la opinión general de los defensores del cine de autor se sustenta en el público , la viabilidad económica y la figura del productor, siendo otro director internacional, Juan Carlos Fresnadillo, quien expone una valoración más positiva sobre la figura del productor.
Sin embargo, también existen críticas acerca del cine comercial a los productores que no pocas veces analizan o estudian los gustos de la audiencia, ya que este puede incluso ser uno de los problemas endémicos de la industria audiovisual española, es decir, la creación de películas empleando historias del gusto del director y nunca pensar en las audiencias, subestimándolas pues a través de esta medida de producir nuevos filmes.
Pero… ¿Quién es el culpable? ¿El distribuidor que no quiere arriesgarse con una película poco comercial? ¿El exhibidor que no acepta exhibirla por temor a no congregar a un número aceptable de espectadores que le permita cubrir los gastos de realizar una sesión? Como respuesta a estas incógnitas, hemos de exponer que la mayoría de los productores deben concentrar todos sus esfuerzos y recursos con tal de finalizar el largometraje, ya que hoy en día son pocas las producciones que pueden costearse diseñar o invertir en campañas publicitarias que faciliten la distribución y exhibición de estas producciones cinematográficas, más aun dado que la demanda de cine es inferior a la oferta, aunque también esto viene producido por la falta de conocimiento de la producción de estos nuevos filmes, quedándose un gran número de películas “en el cajón”.
El cine español “comercial”
Como ejemplo de este cine, Santiago Segura ha introducido a través de su exitosa serie de películas de Torrente los formatos de producción de origen anglosajón en largometrajes destinados al gran público dentro de la tipología de producir cine en España. Algunas de estas innovaciones empleadas por Segura son una fuerte campaña de promoción a través de cualquier medio de comunicación, rentabilizando así su tirón mediático usando un marketing promocional. Por otro lado, el no disponer de un gran presupuesto y con unas costosas planificaciones de medios , los cuales no se costean como en el caso de las grandes productoras norteamericanas, ha dado lugar , como ya hemos mencionado , a que Santiago Segura use su propia imagen como promoción y como marca distintiva.
Debido a la congregación de millones de espectadores en el mercado nacional e internacional que atrajo con sus películas Santiago Segura, provocó el interés y posterior adquisición por parte de la productora norteamericana New Line Cinema, quien pretende tras adquirir los derechos de Torrente producir una versión de este “estereotipo español” ambientado en unas de las ciudades de EE.UU. Como análisis de este hecho, podemos deducir que favorece un modelo de producción que España debería ampliar en su esquema de trabajo como productor de nuevos largometrajes.

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Hollywood y la publicidad como parte de la producción cinematográfica
La producción cinematográfica anglosajona que sustenta el cine estereotipado propio de Hollywood está regida por unos parámetros perfectamente institucionalizados a diferencia de lo existente en España. Por ello, en las producciones de Hollywood se persigue la producción de filmes con la finalidad de congregar en la sala de exhibición al máximo público posible, tal y como se caracterizan las directrices principales de esta industria mundial cinematográfica.
Para ello, Hollywood ha recurrido desde sus inicios al uso masivo de la publicidad y el marketing como herramientas para crear interés, expectación y curiosidad entre los espectadores, ya que con su empleo el productor consigue una mayor financiación y la empresa anunciante liga su marca a un actor o película determinada, que posteriormente la hago diferenciarse de la competencia a la hora de vender su producto en el mercado.
¿Una industria española del cine?
Por desgracia, a día de hoy, la cinematografía española posee una dimensión industrial mínima, ya que según la FAPAE, en el año 2009 el cine español exportó un total de 75 títulos, siendo estas cifras en títulos similares a las registradas durante el año anterior, 2008, donde se contabilizaron 74 títulos.
Con respecto a la producción, el 54´7% de las películas fueron producidas integra, mayoritariamente o igualitariamente por productoras de procedencia española, mientras que el 45´3% restante tuvo la participación también española, pero en menor medida en comparación. Como prueba de ello, solo cabe decir que de los diez títulos más vistos fuera de nuestras fronteras, sólo en seis casos se encontraban financiadas igualitaria o íntegramente por productoras españolas. Estudiando los últimos años, también observamos que los largometrajes producidos íntegramente por empresas españolas ha ido aumentando progresivamente: 2007(115) ,2008(124) y 2009 (135), aunque durante este año 2009 se realizaron 197 rodajes contabilizados, estrenándose un total de 137, es decir, un 69´54% del total de películas rodadas.
Como conclusión, la industria cinematográfica provoca de forma inherente una división en los formatos de producción de nuestro cine, dando pie de nuevo al eterno debate entre el cine de autor o el cine comercial, dando posteriormente cabida a la pregunta siguiente: ¿Atendemos los gustos del público o realizamos largometrajes según los parámetros que los obvian? Bueno, con los datos en la mano es cuanto menos evidente el distanciamiento entre el público y un cierto tipo de producciones, pues el marketing, la publicidad, el battering o el product placement son términos extraños aun en la actualidad dentro de nuestra industria cinematográfica , y que permiten obtener nuevas fuentes de financiación para ampliar el presupuesto , existiendo también en cuanto a los presupuestos dos escisiones: o bien unas pocas productoras poseen un presupuestos que oscila entre los 2-5 millones de euros o una gran mayoría con un presupuesto que difícilmente supera el millón de euros.
Y es que a preguntas como: ¿Producimos los largometrajes que nos gustan o lo que la mayoría del público reclama?¿Producimos y reforzamos el término conocido como “cine de autor” porque no podemos elaborar unos presupuestos de envergadura que nos permita acceder a otro tipo de género consumido por el gran público?¿Hemos de rechazar las nuevas formas de financiación , publicidad y marketing al obligarnos a modificar los guiones e historias hacia unos cánones de tipo más “comercial”?Bien, la respuesta a estas cuestiones se resumen en dos letras: SÍ.

 

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