Las marionetas no son algo menor

 

1400081307_012171_1400082356_noticia_normal  Madrid 15 MAY 2014 – 00:50 CET

Moisés mide 60 centímetros y tiene grandes aspiraciones. Con su cabeza de cartón, y sus movimientos ágiles que provocan la risa, interpela a sus creadores. Aunque sea una marioneta, no hay derecho a que la tengan condenado a los cumpleaños y a fiestas varias; él desea ser un actor serio y, encima de una mesa, encontrará por fin su oportunidad. Filosofa, reflexiona y recurre a la mismísima Biblia si hace falta para esgrimir sus argumentos, movido por tres personas siguiendo la tradición japonesa del bunraku. Con The table, de la compañía británica Blind Summit Theatre, arranca Titirimundi, el festival internacional de teatro de títeres de Segovia. El evento ocupa las calles, las plazas, los espacios cerrados, patios e iglesias de la ciudad, con la obsesión que persigue a Moisés, y que fue descrita por el diario The Guardian en su reseña del espectáculo sobre el torturado títere: no porque las miniaturas sean las que se suban al escenario hay que pensar en pequeño. Su director, Julio Michel, dijo durante la presentación del festival que este año se trata de rendir homenaje al arte de las marionetas.

Son cinco días —del 14 al 18 de mayo— en que 25 compañías procedentes de 10 países (Argentina, Bélgica, Bulgaria, Chile, Ecuador, España, Francia, Italia, Reino Unido y Rusia) participan en esta cita que supone una rareza, y que se ha tenido que abrir paso con dificultades por el camino. Si el número de ediciones suma 28, como explica Michel por teléfono, en realidad Titirimundi, “un momento festivo y un vendaval de ilusión que transforma la ciudad” cumple los 30. Por falta de dinero, no se celebró en 1988 y 1989; y a punto estuvo de morir entonces.

‘El capote’ de la chilena Teatro Milagros.

El espectáculo de Blind Summit Theatre sirve también para ilustrar uno de los objetivos que se marca, por el deseo de que los títeres actúen para los niños, y también para los adultos, renovando un arte que se ha tendido a arrinconar. No en vano la compañía británica, que estrenó la historia del atribulado Moisés en el Festival Fringe de Edimburgo en 2011 para coleccionar después muchos aplausos, persigue la adaptación de los títeres al mundo de los mayores. Titirimundi se extiende a la tradición, pero también a la vanguardia; va de la risa que nace del estómago, a la sonrisa que provoca la ironía y la crítica bien hecha. O mezcla lo popular con lo más sofisticado. Y desea que las pequeñas criaturas que actúan y que se remontan al deseo humano más antiguo de dar forma a los dioses se luzcan con otras disciplinas: la música, el cine y el circo son parte de los espectáculos. El evento, elogiado por los profesionales de este mundo, lleva a sus espaldas la presencia de 881 compañías de 50 países.

“Hemos sido testigos de una transformación extraordinaria estos últimos años”, señala Michel, quien destaca también Dan’s l’atelier, de Tof Thêàtre, que narra las tribulaciones de una marioneta recién nacida que se quiere liberar de la manipulación, como homenaje a ese arte que reivindica. El evento retoma un empeño año tras año: que el teatro de títeres se difunda y en combinar “un muestrario de la actualidad”, junto con la tradición. “Despreciarlo es desconocer la realidad. Hay en el teatro de marionetas una versatilidad y riqueza que no se encuentra en otras formas de expresión escénica”, subraya el director.

‘La carava de l’horreur’ de Bakélite.

Los estrenos son nueve: La caravana de l’horreur, de BakéliteThe Table, de Blind Summit Theatre; Algo huele a podrido, de Elvis AlatacEl capote ySobre la cuerda floja, de la compañía chilena Teatro MilagrosTeatrical Automobile, del Teatro ruso Tehb, La Boucherie Renard, de la compañía belga Boîte à clousDan’s l’atelier, de Tof Thêàtre, y Tumba-Lumba, del Teatro Estatal de Burgas, Bulgaria. Los espacios, como el uso de una caravana, apostada en las ruinas de San Agustín, juegan para el efecto. Por ejemplo, la compañía Bakélite apuesta por encerrar a 17 espectadores en uno de estos vehículos para que su espectáculo La caravana de l’horreur dé la vuelta a los clichés que manejan los thrillers hollywoodenses por obra y gracia del teatro de objetos. Teatrical Automobile rehúye la convención con su uso de una furgoneta que se transforma en escenario teatral, con un decorado con sillas de terciopelo, mientras la música suena con los libretos de óperas de Bizet, Glinka, Tchaikovsky, Mozart o Kálmán.

Titirimundi se conjuga con talleres en los que se explica la elaboración de marionetas de cerámica que se insertan en los dedos para tener vida propia. De madera. De materiales reciclados. La exposición formada por las 35 figuras que representan figuras del romancero popular o la literatura del escultor y marionetista nacido en Cádiz Francisco Peralta continúa en Segovia como muestra permanente en la Puerta de Santiago. A esta se suma la exposición de cien muñecos de gomaespuma de muñecos televisivos en España, de la casa Muñecos Animados.

Otro de los méritos a los que se puede apuntar el evento es que ya cuenta con sucursales en Ávila, Burgos, León, Salamanca, Valladolid, a Zamora, Madrid, Barañain (Navarra) o Redondela (Pontevedra), lugares en los que se representan 96 funciones. Además de las representaciones en los distintos escenarios de Segovia, en la calle aparecen personajes que ya son una tradición: uno de ellos es Dominique Kerignard, con su adiestramiento de pulgas en su peculiar circo. O Rod Burnett, con sus marionetas arraigadas en lo más tradicional, Punch & Judy.

Fuente: http://cultura.elpais.com/cultura/2014/05/14/actualidad/1400081307_012171.html

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