Las políticas culturales en Andalucía

 Los últimos treinta años referidos a las políticas públicas han sido dificultosos a la hora de representarlos, pero es todavía más difícil crear hipótesis sobre las mismas para ejecutarlas. Dentro de España, Andalucía es una gran comunidad autónoma y, como tal, existía una necesidad de crear una administración cultural para impulsar este sistema, el sistema cultural andaluz. La junta de Andalucía ha desarrollado intereses y contradicciones de un camino en el que el bien público y la iniciativa privada deberían estar coaligadas. Es por esto que en estos treinta años se ha extendido un sistema mixto de política ‘transversalista’ y política ‘sectorialista’. Esta sectorialización es la respuesta a las demandas internas y externas de racionalización y especialización organizativa en la consolidación institucional que tiene lugar en las tres últimas décadas. La preferencia a una administración transversalista se explica mejor por la necesidad de adecuar la administración a una gestión cultural que se base más en el control político de la política cultural.

Poner el foco de análisis en el proceso institucional de la Consejería de Cultura merece la pena, ya que el eje de referencia de la evolución  y la innovación. Esta consejería ha hecho realizable un sector cultural dependiente de sus estímulos. Desde que se constituyó esta comunidad autónoma, Andalucía, han surgido cambios y parte de éstos es la expansión de la acción cultural pública. Los cambios realizados se pueden abreviar como la solución de muchas carencias históricas de la región y de acceso a la cultura. Económicamente, el cambio ha sido un paso de una economía agrícola en su mayoría a otra de servicios sin completar la industrialización de parámetros contemporáneos. Estos servicios están más orientados a la atención personal y menos a la empresarial o a los servicios técnicos.

La política cultural ha seguido los objetivos que han condicionado la evolución de Andalucía, ya que ha favorecido a esos cambios en su área específica. Se ha consolidado la administración cultural, que puede gestionar las competencias asumidas en esta materia. Las carencias de Andalucía referentes a materia cultural hace un tiempo han sido resueltas gracias a la acción pública y también ha ayudado a instaurar la identidad regional, sobre todo con el flamenco y el patrimonio como señas de identidad cultural andaluza. El rasgo más importante dentro del contexto nacional y europeo es la ‘transversalidad’ de la concepción política hacia la cultura, con un sello ideológico progresista  volcado en la expansión de infraestructuras y en la difusión de los resultados.

Como actividad de servicios orientados al sector público, la actividad cultural en Andalucía ha crecido y se ha modernizado. Las actividades del patrimonio, archivos, música, artes escénicas y hasta el audiovisual tienen por cliente principal a las administraciones municipales y autonómicas y tiene como principal sustento financiero a las transferencias de las mismas como protectoras de los productos finales. Esto es el nudo principal del sistema andaluz de cultura, cuya evolución sigue siendo responsabilidad de la política cultural pública. Volviendo al principio, está pendiente de investigar  este cambio en Andalucía y sus efectos sobre la comunidad.

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