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Panorámica de una industria creciente

Cuando comenzó el videojuego a tener su propia industria, parecía haber pillado por sorpresa a millones de usuarios. La revolución mundial que supuso para el entretenimiento se tradujo en recreativas en todos los bares, Spectrums en todos los hogares, prensa y televisión ofreciendo una cobertura informativa, especializada. Una industria tan joven, con esa capacidad para emerger tan rápido, casi fue visto como un nicho de mercado, para multitud de empresas que pretendieron sacar su propio producto, el mercado se colapsó en un mal cálculo y la industria casi desaparece tragada por su propia codicia…hasta que pudo recuperarse.

Pero…¿qué pasaba mientras tanto en España? Pues también sufrimos un poco ese exceso de oferta, cuando recuerdo mi niñez, pocos, al principio, teníamos el mismo sistema, la misma consola, hasta que Nintendo y Sega llegaron al rescate y dividieron al barrio para siempre. Pero antes de ese momento, del momento que pasaremos a llamar el “momento nipón”, en España no había una industria propia, todo llegaba desde fuera, principalmente desde Inglaterra, los primeros Spectrums y Commodore. Una empresa española, Amstrad, junto con el grupo Investrónica (un grupo asociado al Corte Inglés) fueron los encargados, y viendo el tirón del producto extranjero, de “poner un ordenador personal en cada casa”, como diría el director de Amstrad. Y así comenzó lo que se conoce como la “época dorada del videojuego” en España. De la multitud de empresas, que hacían juegos de calidad, que realmente tenían su mercado, público que esperaba sus lanzamientos, nombraremos Dinamics Software, Topo Soft, Opera Soft, Erbe Software, Zigurat…y podríamos seguir nombrando, todas españolas. Incluso se demandaba el producto fuera de España, siendo el caso de juegos como Sol Negro (Black Sun) traducidos al inglés. ¿Movía la industria las mismas cifras que hoy en día? A pesar de ser un mercado emergente, no, no compartía las mismas cifras que ahora, no se necesitaba lo mismo que hoy, y la piratería en aquellos años era, en los referente a videojuegos, más voraz que ahora. La revista Micromanía daba este dato en 1986: “el 80% de videojuegos instalados en ordenadores son warez (piratas)”. Entonces, ¿qué acabo con esta racha? A diferencia de otros países, en España parecían dominar el “arte” del videojuego, prácticamente convirtiendo en un valor seguro el producto de una empresa española (más abajo hay un enlace sobre este tema, videojuegos que fueron un fracaso, como el sonado ejemplo de ET el videojuego), lo que acabó con la industria aquí en este país fue la obsolescencia. El cambio a los 16bits y el “momento nipón” en todo su esplendor, barrieron del mapa a todas las empresas de 8bits europeas, y por último, cayó el gran bastión del videojuego que era España.

Bajo un mercado saturado de oferta, la demanda nunca se “aburrió”, siempre pendiente de un prurito de originalidad, lo que me transforma la idea que tenía del videojuego, haciéndome pensar que es un medio de expresión artística, que se demanda con la misma avidez que una novela, película o serie de televisión, porque quizás, como las otras, sea capaz de alimentar nuestros deseos.

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