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PATRIMONIO CULTURAL

Conservación del Patrimonio Cultural (I).

Marco específico.

En este artículo se aborda uno de los conceptos más enraizados en la noción de cultura, el Patrimonio Cultural. Un binomio conceptual cuya definición puede explicarse desde una perspectiva interdisciplinar. En este sentido, de campos de estudio como la Gestión, la Antropología, el Derecho o la Historia del Arte se sugiere lo siguiente acerca del concepto:

Gestión: El Patrimonio Cultural es el conjunto de bienes muebles (trasladables), inmuebles (ligados al suelo) e inmateriales (intangibles) que hemos heredado del pasado y hemos decidido que merecen la pena conservar y proteger como señas de identidad histórica.

Antropología Cultural: El Patrimonio Cultural se concibe como el estudio de todas las expresiones culturales producidas por las sociedades humanas.

Derecho: El Patrimonio Cultural es una forma particular de legislar las formas de propiedad, transmisión, protección y control de los bienes culturales.

Hª del Arte: El Patrimonio Cultural es la difusión del valor de los bienes culturales como signo de identidad y referentes de una civilización.

Con todos los enfoques que nos brindan los anteriores ámbitos, podríamos considerar una definición ecléctica del Patrimonio Cultural como el conjunto de manifestaciones y productos (bienes muebles, inmuebles, materiales o inmateriales) que constituyen un testimonio importante del progreso de la civilización y ejercen una función referencial para toda la sociedad de los estilos artísticos, las culturas o los periodos del pasado, de ahí su estimación de bienes culturales, que merecen la pena proteger como parte de nuestras señas de identidad.

En los últimos años, la cultura ha estado notablemente ausente del discurso político por motivos varios, aunque básicamente podemos considerar que los gobiernos, en la mayoría de los casos, no entienden la importancia de la cultura como modo de desarrollo social e incluso económico. No obstante, cabe señalar, que la idea de “patrimonio” y los alcances que implica en materia de conservación y valoración cultural, fue un tema primordial y  casi exclusivo de los gobiernos cuando se desarrollaba la intención de apoyar cuestiones culturales y/o artísticas en las políticas de los países. Hasta el siglo XIX, la política cultural (salvo alguna excepción) no experimentó una ampliación de sus fronteras hacia otras perspectivas culturales-estructurales de intervención.

El Patrimonio Cultural tiene una utilidad, esto es que sirve para construir la historia, para dar raíces a una sociedad, para elevar el nivel cultural de las personas, para atraer visitantes a un entorno y crear riqueza, para conservar el medio donde se encuentra el bien… Con todas estas posibilidades, los organismos con las competencias pertinentes se hacen cargo de proteger este legado, pues se trata de una herencia histórica ante la que todos tenemos una responsabilidad.

El patrimonio, en general, está constituido por muchos tipos de contenidos; nos referimos a que la palabra “patrimonio” (en el contexto de este escrito, no en lo referente a la fiscalidad) es un sustantivo al que le falta un adjetivo obligado que lo concrete: histórico, artístico, filosófico, etnográfico, etcétera. Además ha habido un cambio conceptual en la evolución del término que modificó la nomenclatura genérica, sustituyendo el término Patrimonio Histórico-Artístico por el de Patrimonio Cultural, atribuyendo este cambio al criterio de la exactitud. Lo esclareceremos en el siguiente cuadro:

Viejo modelo: Patrimonio Histórico-Artístico Nuevo modelo: Patrimonio Cultural
Es restringido, se selecciona-valora según el factor tiempo (considerando la antigüedad como un punto positivo) y según el valor de extrema excepcionalidad del bien  artístico. Abierto a las manifestaciones de las identidades culturales de los diferentes colectivos a través del tiempo. La selección se produce en función de la tradición y la continuidad.
Centrado en producciones singulares y vinculadas generalmente al poder. Centrado en creaciones culturales que testimonian modos de vida, valores y creencias de los distintos grupos de una sociedad.
Centrado en lo material de la cultura. Abarca tanto lo material como lo inmaterial.
Se amplía al paisaje, es decir, la relación del ser humano y la naturaleza.

 

Políticas y referentes.

Las instituciones con competencias en el Patrimonio Cultural han cobrado una importancia fundamental en el ejercicio de la Gestión del Patrimonio Cultural.

Los principales instrumentos con los que cuentan dichos organismos para llevar a buen término este cometido son: la creación de Catálogos, Inventarios o Cartas; herramientas que permitan disponer de una relación completa de los bienes culturales y diseñar las políticas pertinentes en cada caso. Para la adecuada actuación sobre el Patrimonio Cultural, las políticas se componen de un análisis, un diagnóstico y una actuación.

La legislación sobre el Patrimonio Cultural es de vital importancia también para asegurar el cumplimiento de su función social.

En el ámbito internacional, podemos mencionar instituciones como la UNESCO o el Consejo de Europa que básicamente son los principales emisores de normativas destinados a aconsejar a los distintos gobiernos sobre las medidas que deberían tomar para la conservación del patrimonio en sus respectivos territorios. Estos preceptos se llevan a cabo mediante:

–           Cartas o Recomendaciones (como la ¨Carta de Atenas¨), textos que no se tratan de normas en su sentido estricto.

–           Convenios o Convenciones (como la ¨Convención de la Haya¨), que nacen con vocación de convertirse en normas para todos los países.

–           Las Directivas Comunitarias (solo para el ámbito europeo); las cuales, emiten tratados de obligado cumplimiento para todos los países de la UE.

Existen otras instituciones que también intervienen en la gestión de los bienes culturales, además de un gran número de organismos de carácter no público o asociaciones que operan en el sector de la gestión patrimonial como:

▪ las propias universidades, los institutos del patrimonio y centros de investigación;

▪ La Convención del Patrimonio Mundial (convención de vital importancia cuya misión es identificar y proteger todo patrimonio cultural y natural que consideran de valor universal excepcional);

▪ el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios o ICOMOS (institución con carácter de ONG que actúa realizando informes, tareas de difusión, acuerdos con otras instituciones, etc),

▪ el Instituto de Patrimonio Cultural de España o IPCE (institución estatal que cuenta con profesionales de diferentes disciplinas: restauración, informática, física… los cuales trabajan multidisciplinarmente en la preservación y enriquecimiento de los bienes culturales),

▪ la Agenda 21 (un punto de encuentro en el que se habla de Patrimonio Cultural),

HERITY (ONG para la calidad en la gestión de los bienes culturales definiendo una metodología de evaluación de calidad en la gestión de monumentos abiertos al público),

▪  la Asociación Española de Gestores/as de Patrimonio Cultural o AEGPC (que colabora en la conservación, difusión y engrandecimiento del Patrimonio Cultural), etcétera.

Pero, el organismo a nivel internacional en la toma de decisiones respecto al Patrimonio Mundial por antonomasia es la UNESCO. Otros como la Comisión Europea, Culture 2000 o el Portal Europeo de Cultura son asimismo claves para las políticas de la Unión Europea en materia cultural, estos últimos con interesantes programaciones en educación artística. A nivel nacional, en España la dedicación al patrimonio se emprende desde los ministerios, consejerías, congresos, asociaciones, la investigación científica, a través de las publicaciones… donde igualmente se toman decisiones de peso correspondientes al Patrimonio Cultural.

Las estrategias para la salvaguardia, dinamización sostenible, sensibilización, promoción y puesta en uso del patrimonio necesitan de:

  1. Definición de políticas y actualización de la legislación.
  2. Capacidad institucional y organizacional incluyendo la descentralización administrativa.
  3. La disposición de los gobiernos de asumir parte del riesgo inicial.
  4. Documentación de los bienes de interés cultural (listas).
  5. Suministrar información a los ciudadanos sobre la importancia y complejidad de la conservación del Patrimonio Cultural.

La regulación de los bienes patrimoniales pueden materializarse en:

  • Listas de bienes sometidos a estándares específicos de mantenimiento.
  • Regulaciones sobre el mercado
  • Reducciones impositivas por gastos de restauración y subsidios para las tareas de manutención.

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