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¿Por qué es necesario invertir en cultura?

En el contexto de recesión en el que estamos instalados, las empresas y las marcas buscan factores de diferenciación para retener y ganar nuevos consumidores y clientes en un mercado global. El mecenazgo y el patrocinio empresarial de proyectos e instituciones culturales es una vía para incorporar a las marcas valores y características específicas del sector cultural: creatividad, innovación, riesgo, sensibilidad, espíritu crítico, tolerancia entre otros que contribuyen a este objetivo de diferenciación.

La situación de colapso que afrontan algunas instituciones culturales en España es una evidencia de la absoluta dependencia que han tenido del sector público

En España el sector cultural aporta casi el 4% del PIB y emplea el 2,8% de los trabajadores nacionales. La crisis económica apenas ha influido en los hábitos de consumo cultural en nuestro país. La última Encuesta de hábitos y prácticas culturales en España que elabora la Secretaría de Estado de Cultura muestra un crecimiento en las tasas de asistencia anual a exposiciones, monumentos, yacimientos, archivos y museos y, pese a que ha habido un ligero descenso en la asistencia a espectáculos de teatro, ópera y música clásica, hay un notable incremento en la utilización de bibliotecas y en las tasas de lectura.

La oferta de programación cultural no ha cesado de aumentar en los últimos años. Es un sector atractivo para la inversión privada de particulares y de empresas y para la proyección de la marca España fuera de nuestras fronteras.

05La cultura, sin embargo, vive en un contexto de incertidumbre. En los últimos tres años la reducción de la financiación pública al sector cultural ha sido drástica. Otros países de la OCDE también han reducido el apoyo público. Las instituciones culturales de algunos de estos países han soportado mejor estas caídas de fondos públicos por dos razones: mayor nivel de consumo cultural y mayor financiación privada vía mecenazgo individual, empresarial y vía patrocinio.

La situación de colapso que afrontan algunas instituciones culturales en España es una evidencia de la absoluta dependencia que han tenido del sector público y de la falta de orientación de sus gestores para diversificar presupuestos con otras vías de ingresos privados: clientes, espectadores, visitantes, mecenas y patrocinadores, benefactores, venta de servicios y productos, merchandising, etc.

La crisis plantea un enorme desafío para el futuro del sector cultural: la reforma en el modelo de gobernanza de algunas instituciones. De un control del sector público en el gobierno y la dirección de las instituciones a modelos mixtos de alianzas público-privadas en los que la toma de decisiones estratégicas sea más equilibrada. Un ejemplo en este sentido es el de la Fundación MACBA, fundada hace 25 años por un grupo de empresarios y benefactores con la misión de crear una colección de arte para depositar en el futuro Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. La Fundación forma parte activa de los órganos de gobierno del Consorcio público MACBA junto con la Generalitat de Catalunya, el Ministerio de Cultura y el Ayuntamiento de Barcelona.

Es un momento para impulsar y reivindicar de nuevo, como fuera en el pasado, un rol más activo de la sociedad civil en las instituciones culturales del país. En el ámbito de la filantropía España se encuentra en la cola de Europa. De acuerdo con el Estudio del perfil del donante que presenta periódicamente la AEFr en España sólo un 9% de la población es donante regular de alguna institución no lucrativa, lo que representa en volúmenes absolutos 3,6 millones de donantes que aportan un total de 670 millones de euros. Estos datos nos sitúan por debajo de la media de los países de nuestro entorno europeo.

El desarrollo de economías de escala y las alianzas entre nuestras instituciones e industrias culturales y las extranjeras es una de las vías para ser atractivos en un mercado cultural global

La esperada reforma de la Ley 49/2002 de Mecenazgo que anunció el Ministro Wert en su comparecencia del 2 de febrero debería favorecer, con un incremento generoso de los incentivos fiscales a las donaciones de empresas y particulares un cambio en el modelo de filantropía y mecenazgo en España en una visión de largo plazo. Sería deseable que esta intención no topara con las resistencias del Ministerio de Hacienda. Más allá del incremento de los incentivos, será necesario que el valor de la generosidad sea asumido por las clases dirigentes y las élites empresariales. La profesionalización del mecenazgo empresarial en el sector cultural, a partir de la innovación y la incorporación de buenas prácticas de otros países será otra condición para que las instituciones culturales sean capaces de atraer inversión estable.

Otra de las vías que nos permitirán superar la crisis en el sector cultural es la internacionalización, la capacidad de exportación de las producciones culturales fuera de España hacia los países OCDE y economías emergentes –sean espectáculos de ópera, teatro, danza, música o exposiciones–. En este sentido, el desarrollo de economías de escala y las alianzas entre nuestras instituciones e industrias culturales y las extranjeras es una de las vías para ser atractivos en un mercado cultural global.

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