Turismo cultural en Europa

El turismo cultural, es una nueva forma de turismo que está teniendo mucha importancia en la economía europea. El motivo principal es la proliferación de la oferta cultural en todas las ciudades europeas, un ejemplo de es el título de la “ciudad europea de la cultura”, y lo que conlleva, que veremos más adelante.

En Europa y basándonos en el estudio ATLAS de 2000, podemos saber el número de personas que participaban de las actividades culturales que se realizaron en 43 ciudades europeas. Los datos (gráfica 1) son que el 31% eran residentes del lugar, el 40% eran extranjeros y el 30% del país en el que se realizó el acto. Aunque si queremos saber cuántos de las personas que se entrevistaron en dicha encuesta dijeron que eran turistas culturales, el número es más bajo, solo  la cuarta parte, el resto, eran visitantes de la ciudad o estaban de vacaciones turísticas. Por lo que se puede sacar en conclusión de dichos datos que gran parte de las personas entrevistadas pensaban que dicho evento cultural les servía como una “edudistracción”, es decir, aprender cosas nuevas o relajarse.

gráfica 1

En cuanto a que es lo que se visita en Europa, también tenemos los datos de la encuesta ATLAS del año 2000 (gráfica 2), que nos dicen que los museos siguen siendo la atracción cultural más visitada con un 56%, seguido de los monumentos que reciben al 33% de los encuestados. En cambio, quedan reciben menos visitas las galerías de exposiciones con un 25%, espectáculos artísticos 13% y por último los festivales con un 9%. La principal barrera que encuentran los turistas encuestados es principalmente el idioma, junto con una ausencia de información y la dificultad para conseguir las entradas de dichos eventos.

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También parece importante, como fuente de atracción para el turismo cultural el marketing que las distintas ciudades puedan hacer de sus atractivos, ya que el 54% de las personas entrevistadas por el análisis de ATLAS 2000, aun antes de llegar al lugar de destino no tenía claro que iba a visitar, incluso un 30% lo decidió en el lugar de destino. Estos pueden ser datos suficientemente fiables para hacernos una idea de la necesidad del mencionado marketing de dichas ciudades que luchan por el turismo cultural.

Por último, no quería dejar de mencionar la iniciativa Ciudad europea de la Cultura. Que tiene su origen en una iniciativa en la que fuera Ministra de Cultura de Grecia, Melina Mercouri, en el año 1983, y que dio como resultado que la primera capital europea de la cultura fuera Atenas dos años más tarde. Esta que se pensó como una iniciativa de anexión de la cultura europea, ha terminado convirtiéndose en un acto meramente económico, esto tiene un punto de inflexión en Glasgow 1990, y las posteriores ciudades “en decadencia” que han ido siendo capital de la cultural. Si es cierto que dichas capitales de la cultura realizan muchos eventos de este carácter con el fin de promover su cultura y su patrimonio, pero es una iniciativa que no llega a albergar al número de personas que inicialmente pretende albergar. Por ejemplo en Estocolmo 1998 se realizaron más de 1.200 acontecimientos que se dice pronto, por el contrario Weimar 1999, tenía una previsión de recibir cinco millones de visitas y se quedaron con cuatro millones. En contraposición con  tanto dato negativo, en Bolonia Ciudad de la Cultura del año 2000, en los diez primeros meses las visitas extranjeras ascendieron un 18%, con respecto al mismo periodo del año 1999.

Como conclusión podemos hablar más que de un turismo cultural, de capitales creativas, ya que la demanda cultural no supera a la oferta, por lo que el hecho de ser capital de la cultura, quizás deberían sopesarlo más los gobiernos, ya que parece ser que hay más desventajas que ventajas.

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